Cine Gay. Películas gays

Tsai Ming-Liang y el cine gay



Tsai Ming-Liang, 1

El cine minimalista de Tsai Ming-Liang ha reflejado con realismo y dureza el aislamiento de la vida contemporánea. Él es el primer cineasta asiático abiertamente gay y ha plagado su cine de referencias homoeróticos y homosexuales. 


Tsai Ming-Liang nació el 27 de octubre de 1957 en Kuching, Malasia, donde vivió hasta los veinte años, edad a la que se trasladó a Taipei, capital de Taiwán, lo que causaría en él un eterno sentimiento de no pertenecer a ningún sitio. Allí se graduó en el departamento de cine y teatro de la Chinese Cultural University of Taiwan y trabajó como productor de teatro y director de televisión hasta conseguir dirigir su primera película, la aclamada Rebeldes del Dios Neón (1992), protagonizada por Kang-sheng Lee, actor fetiche que aparecería en todos sus films. 

Tsai Ming-Liang se ha caracterizado por un tipo de cine minimalista, de planos largos y pocos diálogos, a menudo reflejo de una sociedad de almas marginadas con dificultades para encontrar consuelo en los demás.

Tsai Ming-Liang, 2

Es el único cineasta asiático abiertamente gay, y, aunque pocos de sus films cuentan con personajes homosexuales, sí ha llenado su obra de homoerotismo. La sensación de inseguridad de ser gay en una ciudad como Taipei, donde la homosexualidad era claro síntoma de descenso de clase social durante los años 90, queda reflejada en su segunda película, la compleja Viva el amor (1994), ganadora del León de Oro en el Festival de Venecia. En este film, se crea un bizarro triángulo amoroso entre una vendedora de pisos, su amante y el joven gay que les observa en la clandestinidad. Todos ellos, seres solitarios condenados a la invisibilidad de la gran ciudad.

Viva el amor

Lo homosexualidad cobra aún mayor protagonismo en The river (1997), un nuevo retrato de la soledad y la incomunicación, con personajes que a menudo buscan encontrar un consuelo inexistente para sus vacías vidas. En esta película, Tsai Ming-Liang juega con la idea de que los encuentros entre hombres suponen una cura de dolores físicos, sin duda una metáfora de la aceptación de la propia identidad como solución para una vida plena.

The river

Quizá su obra más conocida y polémica sea El sabor de la sandía (2005), en la que una terrible sequía obliga a sus habitantes a buscar curiosos métodos de encontrar saciar la sed. De hecho, el agua y la sandía son dos elementos claves de su cine, como símbolos de purificación y fluir de la vida.

El sabor de la sandía

Aunque la complejidad de su obra lo convierten en un cineasta inaccesible para el gran público, Tsai Ming-Liang es uno de los directores más arriesgados en el tratamiento de la homosexualidad en el cine y uno de los más celebrados de la “segunda nueva ola” de cine taiwanés de los años 90, junto a Edward Yang y Hou Hsaio-Hsien. En una votación de 2003, fue considerado por el periódico The Guardian como uno de los mejores directores del mundo.

Tsai Ming-Liang, director de cine gay 1

Reportaje de Juan Roures